Hace unos años me animé a hacer un curso de WordPress en mi querido Working Men’s College en Londres. Lo elegí porque tenía un plan en la cabeza: acelerar mi proceso de aprendizaje de inglés, porque las clases tradicionales no estaban funcionando, y necesitaba retomar cuanto antes mi trabajo en la industria creativa.
Al no ser angloparlante, conseguir un puesto en comunicaciones era complicado. Entonces tenía que buscar una actividad que no me exigiera tanto bla bla y que dependiera más de un brief para desarrollarla. Mi único interés en ese momento era desenvolverme en un entorno más inspirador.
WordPress y su aprendizaje práctico
Un amigo me había enseñado algunas cosas básicas de WordPress, así que decidí tomar el curso intermedio para desafiarme un poco más. Aprendí “por cachativa*”. Abriendo más los ojos, parando más la oreja, siguiendo los gestos de la profesora y apoyándome en tutoriales de YouTube.
Una vez terminado el proceso y aun sabiendo que no era una experta, ofrecí mis servicios como desarrolladora web con Worpress porque ya tenía algo que podía aportar.
Mi primer proyecto
Mi primer cliente lo conseguí gracias a la gestión de mi hermana publicista. Junto a ella desarrollamos la página web para una empresa de ingeniería solar. Yo me encargué de montar el sitio web. Configuré la plantilla, instalé los plugins básicos, organicé las páginas principales y ajusté detalles de diseño para que la navegación fuera clara.
Después creé el sitio para Mi Vida en Liumalla y, mientras tanto, pude meter mano en Endorfina, que ya estaba al aire.
Luego no conseguí más clientes, y como era de esperar, la falta de práctica me apolilló. Y es que la tecnología es así, basta un mes o a veces un día sin usarla para que lo aprendido se desactualice. Por eso, desde que decidí reformular Endorfina, avanzar con rapidez ha sido un lío.
El idioma de WordPress
WordPress tiene una interfaz amigable, pero hay un vocabulario que dominar: páginas, categorías, plugins, enlaces, widgets, menús, footer, dominio, códigos DNS… para estructurar la página web de forma efectiva
Cuando trabajé en mis primeros proyectos, todos estos conceptos estaban frescos en mi cabeza, entonces me resultó bien mecánico completar las tareas. Sin embargo, cuando decidí reformular Endorfina, me confundí con algunos ajustes y desconfiguré varias secciones. Menos mal que no todo había sido culpa mía, algunos comandos que antes eran gratis ahora estaban monetizados, y por eso no se completaban ciertas acciones.
Pero imagínense que justo me hubiese salido un cliente y yo no estaba al tanto de todo esto. No habría podido cumplir con los deadlines y, madre mía, mejor ni pensarlo.
Soluciones y aprendizajes
Finalmente opté por pagar un plan para incorporar nuevas herramientas, realizar mejoras y, ya de paso, evitar que mis posts fueran bombardeados con avisos molestos. Con el plan Personal de WordPress pude acceder a opciones de personalización que necesitaba, cambiar colores, ordenar mejor los menús y trabajar más fluida y tranquilamente.
No soy programadora ni diseñadora web; soy una simple “maestra chasquilla* de las comunicaciones” que aprende a punta de errores. Pero ¿saben qué? Tan mal no lo he hecho.
Espero que estas historias los animen a lanzarse, a seguir siempre aprendiendo nuevas técnicas y a sumar herramientas a sus propios procesos creativos. Porque meterse en WordPress por ejemplo puede ser complicado… pero también divertido y muy enriquecedor.
Y al final, no se trata de saberlo todo sino de atreverse, equivocarse sin vergüenza y seguir avanzando. Si yo pude aprender WordPress por cachativa, créanme ustedes también pueden.
*Cachativa: chilenismo que expresa la capacidad de intuir algo con agudeza y rapidez.
*Maestra chasquilla: persona inexperta que usa su ingenio para terminar sus labores manuales.
Si quieres llevar tu proyecto a WordPress, hablemos y lo hacemos realidad. Contáctame.
